Pichincha supo aprovechar su poder ofensivo en los tres últimos cuartos para darle el tiro de gracia a su clásico rival que se quedó con el sueño del tricampeonato.
El clásico número 17 en la historia de la Libobásquet arrancó con un juego parejo entre ambos quintetos que se dieron íntegros en pos de sumar un triunfo.
El partido era tan equilibrado que en el primer cuarto el marcador quedó igualado a 16 puntos, entre los dos representantes de la Villa Imperial.
En el segundo cuarto, Pichincha empezó a tener un juego mucho más punzante en ofensiva con el ingreso de Ronald Arze, que volvió a mostrar que es un jugador desequilibrante.

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