Muchos equipos de Bolivia hicieron pulsetas por llevárselo, pero su pasión fiel por el equipo de los Simones le ha hecho ganarse el cariño del equipo a tal extremo de que lo consideran “el ídolo” del cuadro universitario.
Su talento mezclado con su juventud (22 años) hacen de él un deportista completo en esta disciplina. Y es que, desde sus 17 años ha luchado por hacerse un espacio entre los mejores del país. Ahora puede decir que lo ha conseguido.
Su juego también se vio en torneos sudamericanos, pues vistió la camiseta nacional. Si bien le falta una corona internacional, confía en que, en algún momento, cumplirá su objetivo de jugar en el exterior.

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